
Unos minutos con Dios.
San Gregorio Magno
Es también conocido como Gregorio I, fue un destacado papa y doctor de la Iglesia en el siglo VII. Elegido pontífice el 3 de septiembre, su legado incluye la solución de problemas temporales y el fortalecimiento de la vida monástica.
Como siervo de los siervos, San Gregorio Magno se dedicó a los cuidados espirituales y ayudó a los necesitados. Su influencia se extendió a través de sus numerosas obras sobre temas morales y pastorales.
Lee y medita la Palabra de Dios; si es necesario, léela de nuevo usando tu propia Biblia:
Evangelio según san Lucas 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.
Oración: dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…
Señor Jesús, hoy quiero escuchar tu llamado como Pedro y decirte con humildad: “En tu palabra echaré las redes”. Aunque muchas veces me sienta débil, pecador, cansado o piense que mis esfuerzos no dan fruto, dame la confianza para obedecerte y llevar tu Evangelio donde me envíes. No permitas que el miedo, la comodidad o mis limitaciones me impidan anunciarte. Hazme pescador de hombres, un instrumento de tu misericordia para acercar a otros a tu corazón, llevar esperanza al perdido y ayudar a quienes se han alejado de Ti a descubrir tu amor. Toma mi vida, mis palabras, mis talentos y mis manos y úsalos para tu Reino. Señor Jesús, como Pedro, quiero dejar mis seguridades y seguirte; no quiero pescar para mí, quiero pescar para Ti. Amén.
Señor Jesús, hazme un instrumento valiente de tu Evangelio y dame la fuerza para no callar cuando me llames a anunciarte. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: ‹‹Señor, hazme pescador de hombres.›› Amén
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén



