
Unos minutos con Dios
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Juan 14, 27-31
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: 'Me voy, pero volveré a su lado'. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.
Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado''.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Jesús, mi corazón está hecho para vivir en paz y tú eres la única autentica fuente de paz. Que hermoso al escuchar que el nuevo papa, Leon XIV, dirigió su primer mensaje desde la basílica de San Pedro, al mundo exclamando las palabras: “La paz se con todos ustedes”.
La verdad es que es necesario que nos recuerden que la paz que tu nos promete— no es algo que pueda forjar por nuestra propia cuenta. Si no, que es una condición de gracia divina.
Si bien vemos a Pablo y Bernabé, nos damos cuenta que estos hombres deberían haberse sentido ansiosos y temeros al afrentar ataques y las palizas diarias. Pero increíble aun en circunstancias difíciles y altibajos de la vida radiaban una paz profunda y autentica… una paz centrada en las promesas por venir.
La paz que tú nos da vendrá cuando aprendamos mirar a través de… nuestras circunstancias… para enfocar nuestra mirada en tu amor y provisión. Jesús, permíteme descansar hoy en esa Paz que sobrepasa todo entendimiento humano.
¡Eres mi Príncipe de Paz! Amén
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Cristo tenía que morir y resucitar de entre los muertos, para entrar así en su gloria.» Lc 24, 46. 26
Toma, Señor,
y recibe mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
Tú me lo diste,
a Ti, Señor, lo torno;
todo es tuyo;
dispón de ello
conforme a tu voluntad.
Dame tu amor y gracia,
que esto me basta.
Amén.