
Unos minutos con Dios.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Dios, te pido hoy un corazón sano y sincero para que mi ayuno no sea solo una práctica externa de privación, sino un verdadero acto de amor que transforme mi relación contigo y con los demás. Líbrame de la hipocresía de buscarte con palabras mientras descuido la justicia o mantengo actitudes de conflicto y opresión hacia quienes me rodean. Concédeme la gracia de vivir el ayuno que a Ti te agrada: rompiendo las cadenas del egoísmo, compartiendo mi pan con el hambriento y reconociendo en el necesitado a mi propio hermano. Que, al purificar mis intenciones, tu luz surja en mi vida como la aurora, cicatricen mis heridas y pueda caminar con la seguridad de que Tú escuchas mi voz y guías mis pasos. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Concédeme la gracia de vivir el ayuno que a Ti te agrada.» Amén
Toma, Señor, y recibe
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Tú me lo diste,
a Ti, Señor, lo retorno.
Todo es Tuyo: dispone de ello
según Tu Voluntad.
Dame Tu Amor y Gracia,
que éstas me bastan. Amén.
Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.
Lectura Espiritual
Vivir para alabar
Ninguna de nosotras que esté sana y fuerte debería comer sino alimentos cuaresmales solo, tanto los días feriales como los festivos, ayunando todos los días, exceptuados los domingos y el día de la Natividad del Señor, en los cuales deberíamos comer dos veces al día. Y también los jueves, en el tiempo ordinario, según la voluntad de cada una, es decir, que la que no quisiera ayunar, no estaría obligada. Sin embargo, las que estamos sanas ayunamos todos los días, exceptuados los domingos y el día de Navidad…
Pero como nuestra carne no es de bronce, ni nuestra fortaleza es la de la roca, sino que más bien somos frágiles y propensas a toda debilidad corporal, te ruego, carísima, y te pido en el Señor que desistas con sabiduría y discreción de una cierta austeridad indiscreta e imposible en la abstinencia que, según he sabido, tú te habías propuesto, para que, viviendo, alabes al Señor, ofrezcas al Señor el don de tu ración y tu sacrificio esté siempre condimentado con sal. Que tengas paz en el Señor, como deseo también para mí, y encomiéndanos en tus santas oraciones tanto a mí como a mis hermanas.
Santa Clara de Asís



