
Unos minutos con Dios.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Primera lectura 1 Corintios 15, 1-11
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles.
Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto. Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí; al contrario, he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios, que está conmigo. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes han creído.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Jesús, hoy te pido la gracia de permanecer fiel a tu Evangelio, el Evangelio que anuncia que moriste por nuestros pecados, que fuiste sepultado y que resucitaste al tercer día. No permitas que las preocupaciones, las tentaciones, las opiniones del mundo o mis propias debilidades me aparten de la verdad que recibí y en la que quiero permanecer firme. Que mi fe no sea solamente palabras, sino una vida entregada a Ti, capaz de dar testimonio de tu muerte y Resurrección con humildad, valentía y amor. Y cuando recuerde mis errores y pecados, ayúdame a mirar a san Pablo y comprender que tu gracia puede transformar incluso una vida que se ha equivocado. Señor, que nunca me avergüence de tu Evangelio, que nunca lo acomode a mis conveniencias y que jamás permita que tu gracia sea estéril en mí. Hazme fiel hasta el final, para que con mis palabras, mis decisiones y mis obras pueda anunciar que Cristo ha muerto, Cristo ha resucitado y Cristo vive, y que en Él está nuestra salvación. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Señor Jesús, hoy te pido la gracia de permanecer fiel a tu Evangelio.» Amén
Alma de Cristo
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén



