Memoria de Santos Cornelio, Papa, y Cipriano, obispo, mártires

"la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres."
September 16, 2026
1 Corintios 12 31 13 13

Unos minutos con Dios.

Santos Cornelio, Papa, y Cipriano, obispo, mártires

San Cornelio, papa y mártir del siglo III, es recordado por su defensa de la Iglesia contra la herejía de Novaciano y su caridad hacia los cristianos caídos y San Cipriano dejó una profunda huella en la teología cristiana, especialmente en cuanto a la importancia de la unidad y la disciplina en la Iglesia. Sus escritos siguen siendo estudiados por teólogos y fieles en todo el mundo.

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Primera lectura 1 Corintios 12, 31–13, 13

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá, y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……

Señor Dios, danos una fe fuerte, que confíe en tu presencia incluso cuando no entendamos tus caminos. Ayúdanos a creer que todo lo bueno viene de ti y que nada tiene verdadero valor si no ayuda a los demás. Que nuestra fe se muestre no solo en palabras, sino en una vida vivida con humildad y fidelidad.

Padre bueno, fortalece nuestra esperanza cuando las dificultades, el cansancio o el miedo oscurezcan nuestro corazón. Enséñanos a esperar siempre, recordando que ahora te conocemos solo en parte, pero un día te veremos cara a cara. Acompaña nuestros pasos hasta que lleguemos a la plenitud de tu Reino, donde cumplirás todas tus promesas.

Señor Jesús, llena nuestros corazones con tu amor, que es paciente, servicial, humilde y generoso. Que no guarda rencor ni se alegra con la injusticia, sino que disfruta de la verdad. Ayúdanos a vivir unidos como miembros de tu Cuerpo y, guiados por la fe y la esperanza, a entender que el amor dura para siempre y es la virtud más grande. Amén

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.» Amén

Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén

Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.

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