
Unos minutos con Dios.
Padre Pío de Pietrelcina
Fue un fraile capuchino y sacerdote italiano (nacido Francesco Forgione; 1887-1968) célebre por sus fenómenos místicos, especialmente por ser el primer sacerdote en registrar estigmas (marcas del martirio de Cristo en manos, pies y costado) que llevó durante 50 años. A pesar de vivir sumido en profundas controversias, extensas investigaciones e inspecciones de la Santa Sede que limitaron temporalmente sus facultades públicas, atrajo a millones de peregrinos a San Giovanni Rotondo por sus dones extraordinarios, como la bilocación y la lectura de conciencias en el confesionario. Dedicó su vida a la oración, la reconciliación y la caridad médica tras fundar el hospital Casa Alivio del Sufrimiento, hasta su fallecimiento en 1968 y su posterior canonización por San Juan Pablo II en 2002.
Lee y medita la Palabra de Dios; si es necesario, léela de nuevo usando tu propia Biblia:
Primera lectura Proverbios 30, 5-9
Toda palabra de Dios es verdadera.
El Señor es un escudo para cuantos en él confían.
No alteres para nada sus palabras,
no sea que te reprenda y resultes mentiroso.
Dos cosas te pido, Señor, antes de morir,
no me las niegues:
líbrame de la falsedad y la mentira;
no me des pobreza ni riqueza,
dame tan sólo lo necesario para vivir,
no sea que la abundancia me aparte de ti
y me haga olvidarte;
no sea que la pobreza me obligue a robar
y me lleve a ofenderte.
Oración: dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…
Jesús amado, hoy me acerco a Ti con humildad y confianza, recordando que toda palabra de Dios es verdad y que Tú eres mi escudo cuando confío en Ti. Te pido que me libres de la falsedad, la mentira y todo lo que me aleje de tu verdad. Ayúdame a vivir con sinceridad, a confiar en tu voluntad y a encontrar en Ti la seguridad que necesito cada día. Por la intercesión del Padre Pío, ayúdame a crecer en fe, humildad y amor, sobre todo cuando me siento débil o inseguro.
Señor Jesús, te pido que me des lo necesario para vivir, que la abundancia no me haga olvidarte y que las dificultades no me aparten de tus caminos. Enséñame a ser agradecido por lo que tengo, a confiar en tu providencia y a reconocer que Tú eres mi verdadera riqueza. Padre Pío, ruega por mí y acompáñame para que, siguiendo tu ejemplo de fe y perseverancia, siempre permanezca cerca de Jesús, confiando en su amor y entregándole cada día mi vida, mis necesidades y mis preocupaciones. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: ‹‹Padre Pio, intercede por nosotros.›› Amén
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en un principio,
ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos. Amén.



