
Unos minutos con Dios.
San Buenaventura, Memoria obispo y doctor de la Iglesia
Nació alrededor del año 1218 en Bagnoreggio, en la región toscana; estudió filosofía y teología en París y, habiendo obtenido el grado de maestro, enseñó con gran provecho estas mismas asignaturas a sus compañeros de la Orden franciscana. Fue elegido ministro general de su Orden, cargo que ejerció con prudencia y sabiduría. Fue creado cardenal obispo de la diócesis de Albano, y murió en Lyon en 1274. Escribió muchas obras filosóficas y teológicas.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Lectura Según el Evangelio de San Mateo 11, 25-27
En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar''.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Jesús, no tengo más que agradecimiento en mi corazón por el mensaje de tu evangelio hoy. Que dicha la mi poder trabajar y ser utilizado en alguna forma para trabajar para tu reino. Pero aún más enriquecedor es sentir que ‘así te ha parecido bien.’
Gracias por todas las cosas que confías y pones en mis manos. Nunca seré digno. Pero otórgame un corazón sencillo y humilde para ayudar en lo que este a mi alcance. En mi pequeñez, quiero ofrecerte todas mis acciones y así ayudar a construir tu reino. Amén
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Dichoso el siervo a quien, cuando regrese su señor | y toque la puerta, lo encuentre en vela» Lc 12, 36-37
Toma, Señor,
y recibe mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
Tú me lo diste,366+
a Ti, Señor, lo torno;
todo es tuyo;
dispón de ello
conforme a tu voluntad.
Dame tu amor y gracia,
que esto me basta. Amén.



