
Unos minutos con Dios.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Primera lectura Isaίas 55, 6-9
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar,
invóquenlo mientras está cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad;
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
sus caminos no son mis caminos, dice el Señor.
Porque así como aventajan los cielos a la tierra,
así aventajan mis caminos a los de ustedes
y mis pensamientos a sus pensamientos''.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…
Señor, hoy queremos buscarte mientras estás cerca y no dejar para mañana nuestra conversión; abre nuestro corazón para reconocerte, danos la humildad de abandonar nuestros malos caminos, recibir tu perdón, reconciliarnos contigo y comenzar de nuevo, y enséñanos a alegrarnos cuando tu misericordia alcanza a otros, sin envidia ni comparación, confiando siempre en que tus caminos son más altos que los nuestros y que tu bondad es mucho más grande de lo que podemos imaginar. Amén
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Sustituyamos hoy el saludo de costumbre por el deseo evangélico: ‹‹Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos.›› Amén
Señor Jesús:
Te entrego mis manos para hacer tu trabajo.
Te entrego mis pies para seguir tu camino.
Te entrego mis ojos para ver como tú ves.
Te entrego mi lengua para hablar tus palabras.
Te entrego mi mente para que tú pienses en mí.
Te entrego mi espíritu para que tú ores en mí.
Sobre todo te entrego mi corazón para que en mí ames a tu Padre y a todos los hombres.
Te entrego todo mi ser para que crezcas tú en mí, para que seas tú, Cristo, quien viva, trabaje y ore en mí. Amén.
Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.
Lectura Espiritual
¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? Estos hombres querían trabajar, pero nadie los había contratado; eran trabajadores, pero sin hacer nada por falta de trabajo y de amo. Seguidamente, una voz los contrata, una palabra los pone en camino y, en su celo, no ajustaron el precio de su trabajo como lo habían hecho los primeros. El amo ha valorado su trabajo con prudencia y les ha pagado tanto como a los demás. Nuestro Señor pronunció esta parábola para que nadie diga: «Puesto que no fui llamado cuando era joven, no puedo ser recibido». Enseñaba así que, sea cual sea el momento de su conversión, todo hombre es acogido…
Lo que damos a Dios es muy poco digno de él y lo que nos da él es muy superior a nosotros. Se nos con trata para un trabajo proporcionado a nuestras fuerzas, pero se nos propone un salario mucho mayor que el que merece nuestro trabajo. Se trata de la misma manera a los primeros que a los últimos: Recibieron un denario cada uno, que llevaba la imagen del rey. Esto simboliza el Pan de vida, que es el mismo para todos; es único el remedio de vida para los que lo comen. En el trabajo de la viña, no se puede reprochar al amo su bondad y nada hay que decir de su rectitud. Según su rectitud, da tal como estaba convenido y, según su bondad, muestra su misericordia como
quiere.
San Efrén



