
Unos minutos con Dios.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lectio: Lee, medita y vive la Palabra de Dios. Si lo prefieres, puedes leerla de nuevo en tu propia Biblia.
Evangelio según San Mateo 22, 15-21
En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.
Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?"
Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".
Meditatio: Reflexiona sobre la Palabra de Dios. Pregúntate: ¿Qué me dice este texto bíblico? Deja que la meditación te lleve a la oración…
Oratio: Tómate unos minutos para hablar con Cristo de corazón a Corazón y pide por tu familia, tus amigos, la Iglesia, etc.
Jesús, enséñame a darte lo que es tuyo: mi corazón, mi tiempo y mis decisiones. Que cumpla con justicia mis deberes en el mundo, sin olvidar que mi fidelidad última te pertenece a ti.
Líbrame de la hipocresía y de usar la fe para mi propio beneficio. Ayúdame a mostrar tu imagen en mi vida, a servir con amor y a dar a cada cosa su lugar, sabiendo que ninguna autoridad ni bien pasajero toma tu lugar.
Señor, toma todo lo que soy y muéstrame cómo vivir para ti. Amén.
Contemplatio: haz silencio para que lo leído, orado y meditado transforme tu corazón.
Actio: Actúa lleva la Palabra a la práctica con un gesto concreto en el día de hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy esta oración: ‹‹Jesús, enséñame a darte lo que es tuyo: mi corazón, mi tiempo y mis decisiones.››. Amén
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
Terminamos nuestra oración en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
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