
Unos minutos con Dios.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Mateo 8, 1-4
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”.
Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…
Jesús mío, hoy me acerco a Ti como el leproso que confió en tu misericordia y te dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Gracias porque no te apartas de mis heridas ni de mis momentos de debilidad, sino que extiendes tu mano para sanarme, levantarme y devolverme la esperanza. Enséñame a tener un corazón como el tuyo, que se acerque a quien sufre, abrace a quien se siente rechazado y lleve tu amor a quienes necesitan descubrir que en Ti siempre hay vida nueva. Señor, toca mi corazón, limpia todo lo que me aleja de Ti y hazme instrumento de tu compasión y misericordia. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: ‹‹Señor, gracias porque no te apartas de mis heridas ni de mis momentos de debilidad, sino que extiendes tu mano para sanarme, levantarme y devolverme la esperanza.›› Amén
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén



