
Unos minutos con Dios.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Juan 16, 20-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría.
Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así también ahora ustedes están tristes, pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría. Aquel día no me preguntarán nada''.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Jesús, hoy me acerco a Ti reconociendo los momentos en que mi corazón se siente afligido y el peso del mundo parece ganar terreno. Gracias por tu honestidad al advertirme que pasaría por tiempos de tristeza, pero, sobre todo, gracias por la promesa de que ese dolor es pasajero.
Te pido que, en medio de mis pruebas, me concedas la fe de la mujer que espera el parto: que pueda mirar más allá de la angustia presente, confiando en la vida nueva que estás gestando en mí. Señor, anhelo ese reencuentro contigo donde mi corazón se alegre con esa paz profunda que nadie me podrá quitar.
Ayúdame a caminar con la seguridad de que mi llanto se convertirá en baile y que llegará el día en que, al estar frente a tu luz, todas mis dudas se disipen y mi alegría sea completa. Confío en tu palabra y en que Tú siempre vuelves a mi encuentro. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Gracias, Señor, mi tristeza se transformará en gozo» Amén
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén



