
Unos minutos con Dios
Santa Inés (siglos III-IV)
Fue una joven romana que murió mártir, rubricando con su sangre el don de la virginidad, en Roma, en la segunda mitad del siglo III o, más probablemente, a principios del IV. El papa Dámaso honró su sepulcro con un poema, y muchos Padres de la Iglesia, a partir de san Ambrosio, le dedicaron alabanzas.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: "Levántate y ponte allí en medio".
Después les preguntó: "¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?" Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: "Extiende tu mano". La extendió, y su mano quedó sana.
Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Jesús, Dueño de mi tiempo y de mi descanso, ayúdame a comprender que tus mandatos son caminos de libertad y no cargas pesadas, para que aprenda a priorizar siempre la caridad y la necesidad del hermano por encima de cualquier formalismo. Sana mi corazón de la rigidez y del juicio hacia los demás, recordándome que tú nos creaste para la vida y la plenitud, no para la esclavitud de la norma. Que en cada uno de mis días aprenda a encontrarte a ti, que eres el verdadero descanso de mi alma, y que mi mayor regla sea siempre cumplir tu voluntad con amor y misericordia. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Señor Jesús, Dueño de mi tiempo y de mi descanso, ayúdame a comprender que tus mandatos son caminos de libertad y no cargas pesadas.» Amén
Santa Inés, virgen y mártir romana del siglo IV, que con tu sangre rubricaste el don de la virginidad ofrecido a Cristo, intercede por nosotros ante el Señor. Tú, honrada por el papa Dámaso en su poema y por san Ambrosio y los Padres de la Iglesia, que doblaste el cuello ante la espada del verdugo conservando intacta tu pureza, concédenos la gracia de imitar tu fidelidad y castidad en medio de las tentaciones del mundo. Sancta Agnes, ora pro nobis



