
Unos minutos con Dios
San Francisco de Sales (1567-1622)
Nació en Saboya (Francia) en el año 1567. Una vez ordenado sacerdote, trabajó intensamente por la restauración católica en su patria. Fue nombrado obispo de Ginebra y actuó como un verdadero pastor para con los clérigos y fieles, adoctrinándolos en la fe con sus escritos y con sus obras, convirtiéndose en un ejemplo para todos. Fue mérito suyo, al terminar el Concilio de Trento, despertar en los laicos el deseo de profundizar en la fe, para lo cual empleó sus mejores esfuerzos en la predicación y en sus escritos. Destaca la «Introducción a la vida devota». Murió en Lyon el día 28 de diciembre del año 1622, pero fue el día 24 de enero del año siguiente cuando se realizó su sepultura definitiva en Annecy.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Marcos 3, 20-21
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia y apóstol de la dulzura, tú que con devoción ardiente y amor perfecto a Dios guiaste a las almas hacia una vida piadosa, haciendo de la caridad el alma de toda virtud, intercede por mí ante Jesús para seguirlo con el mismo convencimiento que tú lo hiciste.
Tú, que ascendiste al monte de la perfección espiritual llamando a las almas a la verdadera devoción, esa llama que enciende el fuego del amor divino y nos hace correr solícitos tras sus mandamientos y consejo, concédeme el mismo celo por la evangelización que ardía en tu corazón, para predicar con mansedumbre el Evangelio a los alejados, como abeja que recoge miel sin dañar la flor.
Ayúdame a practicar la devoción en mi vocación cotidiana, uniéndome más a Dios mediante la oración y los Sacramentos, para que mi vida sea testimonio vivo de su amor, imitando tu ejemplo de simplicidad evangélica y entrega total.
San Francisco de Sales, ruega por nosotros. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «San Francisco de Sales, ruega por nosotros. Amén.» Amén
Ave María
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén



