
Unos minutos con Dios.
San Carlos Borromeo
Nació en Arona (Italia) en 1538. Acabados sus estudios de derecho pasó a cardenal, de allí a Secretario de Estado del Papa y finalmente a obispo de Milán, donde se entregó con espero a sus fieles. Su labor supuso una mejora de las costumbres y un incremento de la vida cristiana en su diócesis. Fue uno de los principales promotores del concilio de Trento e intentó poner en práctica todas las importantes reformas que allí surgieron. Murió con tan solo 46 años.
Lee y medita la Palabra de Dios; si es necesario, léela de nuevo usando tu propia Biblia:
Lectio: Lee, medita y vive la Palabra de Dios. Si lo prefieres, puedes leerla de nuevo en tu propia Biblia.
Evangelio según San Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:
“Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.
¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.
Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”
Meditatio: Reflexiona sobre la Palabra de Dios. Pregúntate: ¿Qué me dice este texto bíblico? Deja que la meditación te lleve a la oración…
Oratio: Tómate unos minutos para hablar con Cristo de corazón a Corazón y pide por tu familia, tus amigos, la Iglesia, etc.
Señor Jesús, gracias por los muchos bienes y las muchas bendiciones que has puesto a mi alcance y al de mi familia. Todas provienen de ti y son tuyas. Ayúdame a no aferrarme a ellas… a mi comodidad, a mi rutina, a mi trabajo, a mis relaciones personales, a mi casa, a mis bienes….
Hoy me pregunto, ‘si estaría realmente preparado para dejarlo todo atrás’. Qué difícil es desprendernos y soltar. Que difícil es aun en nuestras preocupaciones dejártelo todo en tus manos al Señor.
Qué fácil es vivir bajo la ilusión de que nuestro mundo se estremece, creándonos una falsa percepción de que todo está bajo nuestro control. Sin embargo, nos cuesta avanzar así hacia lo desconocido, liberándonos de falsas ataduras para abrirnos a las obras de Dios.
Jesús, creo que tú nos ofreces más! ¡Sé que ofreces más! Más que mis expectativas, más que lo que aprecio, más que lo que sueño, más que lo que veo … ¡Siempre y sencillamente más! Ayúdame a vivir fijando mi vista en ti y sabiendo que hay más, que hay vida eterna y que el cielo no puede esperar. Amén
Contemplatio: haz silencio para que lo leído, orado y meditado transforme tu corazón.
Actio: Actúa: lleva la Palabra a la práctica con un gesto concreto en el día de hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: ‹‹Dichoso el siervo a quien, cuando regrese su señor y toque la puerta, lo encuentre en vela.›› Amén
Toma, Señor, y recibe
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Tú me lo diste,
a Ti, Señor, lo retorno.
Todo es Tuyo: dispone de ello
según Tu Voluntad.
Dame Tu Amor y Gracia,
que éstas me bastan. Amén.
Terminamos nuestra oración en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
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