
Unos minutos con Dios.
San Bernabe, Apóstol
San Bernabé, cuyo nombre original era José y que era levita de Chipre, fue uno de los primeros cristianos y era muy respetado en la comunidad de Jerusalén por su fidelidad y generosidad. En la Iglesia, el nombre “Bernabé” se asoció con alguien que anima y apoya a los demás. Tuvo un papel importante al presentar a Pablo a los apóstoles después de su conversión. Más tarde, la Iglesia lo envió a Antioquía, donde trabajó junto a Pablo en la misión a los paganos. Ambos participaron en el Concilio de Jerusalén, donde se discutió cómo vivir el Evangelio sin exigir la circuncisión a los gentiles. Cuando hubo un desacuerdo sobre si llevar a Juan Marcos, Bernabé y Pablo se separaron. Bernabé se fue con Marcos a Chipre, y la tradición dice que murió como mártir en Salamina, donde fue apedreado.
Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.
Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……
Señor Jesús, Tú me has perdonado muchas veces. A diario cometo errores y aun así con dejas de perdonarme. Concédeme tomar conciencia de la cercanía que Tú me has dado, para seguir tu ejemplo con los demás. De todo corazón perdone a los que me han herido y pido me des un amor puro para corresponderles, aun cuando no son amables, buenos o considerados. Porque reconozco, que, en otros momentos, yo no he sido amable, bueno y considerado con otros y aun contigo.
Gracias por el regalo de la reconciliación y por la corrección. Amén
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.» Jn 13, 34
Acordaos,
oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a tu protección,
implorando tu asistencia
y reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.
Animado con esta confianza,
a ti también acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No deseches mis humildes súplicas,
oh Madre del Verbo divino,
antes bien, escúchalas
y acógelas benignamente. Amén



