
Unos minutos con Dios.
Lee y medita la Palabra de Dios; si es necesario, léela de nuevo usando tu propia Biblia:
Primera lectura 1 Corintios 2, 1-5
Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.
Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres
Oración: dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…
Señor Jesús, hoy te pido la audacia de san Pablo para anunciar tu Evangelio con valentía, aun cuando sienta miedo, inseguridad o no encuentre las palabras adecuadas. Que nunca confíe en su propia sabiduría ni en su propia capacidad, sino en el poder de su Espíritu Santo. Dame un corazón humilde para hablar de Ti, especialmente de Jesucristo crucificado, con amor, verdad y convicción. Que mi vida y mis palabras no busquen reconocimiento para mí, sino que conduzcan a otros hacia Ti, para que su fe no dependa de mis palabras, sino de Tu poder y Tu gracia. Amén.
Señor Jesús, hazme un instrumento valiente de tu Evangelio y dame la fuerza para no callar cuando me llames a anunciarte. Amén.
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: ‹‹Señor Jesús, hoy te pido la audacia de san Pablo para anunciar tu Evangelio con valentía.›› Amén
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén



