
Unos minutos con Dios.
San Mateo el Apóstol
Fue uno de los doce apóstoles de Jesús, uno de los cuatro evangelistas y el autor del Evangelio de Mateo. Antes de acompañar a Jesús durante sus años de ministerio público, Mateo era recaudador de impuestos. Según el Evangelio, Mateo estaba trabajando en una cabina de recolección en Cafarnaún cuando Jesús se le acercó y le dijo: "Sígueme". A través de este simple acto de obediencia, Mateo se convirtió en discípulo de Cristo. San Mateo es el santo patrón de los contadores, actores, tenedores de libros, recaudadores de impuestos y taxistas.
Lee y medita la Palabra de Dios; si es necesario, léela de nuevo usando tu propia Biblia:
Evangelio según San Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Oración: dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…
Jesús, Señor mío, hoy escucho tu voz que me dice: «Sígueme», como llamaste a Mateo. Quiero levantarme de todo aquello que me aleja de ti y seguirte con un corazón humilde, disponible y sincero. Dame la gracia de vivir dignamente el llamamiento que he recibido; hazme amable, comprensivo, paciente y misericordioso con los demás. Sana mis heridas, fortalece mis debilidades y ayúdame a reconocer que todo don viene de ti. Concédeme sabiduría para discernir tu voluntad, fortaleza para perseverar, humildad para servir, caridad para amar como tú amas y valentía para anunciar tu Palabra.
Señor Jesús, haz que los dones que me has confiado produzcan frutos abundantes para tu honor y gloria, para la construcción de tu Iglesia y para el bien de mis hermanos. Que mi vida proclame tu mensaje con palabras y obras, llevando paz, unidad y misericordia dondequiera que vaya. Tú que no viniste a llamar a los justos sino a los pecadores, mírame con amor y transforma mi corazón. Hoy te digo nuevamente: sí, quiero seguirte. Toma mi vida, mis talentos, mis sueños y mis limitaciones, y haz de mí un discípulo fiel que te ame, te sirva y ayude a otros a encontrarte. Amén
Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: ‹‹No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos›› Amén
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en un principio,
ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos. Amén.



